El último Ferrari de Carlos Sainz | Fórmula 1 | Deportes

Que nadie se lleve a engaños: las posibilidades de Ferrari de pelear por el Mundial de Fórmula 1 que arrancará el próximo 2 de marzo, en Bahréin, son minúsculas. Eso no quita que el equipo de Maranello se haya dejado el alma en tratar de dar un paso adelante que le acerque un poco al Red Bull, el monoplaza amo y señor del pasado campeonato, sobre en todo en manos de Max Verstappen, convertido ya en leyenda del certamen con solo 26 años.

Independientemente de los números que pueda acumular, el SF-24 también pasará a la historia como el último Ferrari anterior a la era de Lewis Hamilton, que se vestirá de rojo el año que viene y muy probablemente pondrá patas arriba Maranello. Que este 2024 sea un año de trámite dependerá de Charles Leclerc y Carlos Sainz, que afrontará su última temporada como piloto de la Scuderia al haber sido el elegido para dejarle su puesto al británico. Mientras negocia su próximo destino, el madrileño puede sacar pecho al ser el único capaz de arrebatarle un triunfo a los monoplazas del búfalo rojo, en Singapur, en un fin de semana en que los de Milton Keynes (Gran Bretaña) rodaron siempre a trasmano. Con el SF-23, Ferrari concluyó el pasado ejercicio en la tercera posición de la clasificación reservada a los constructores, solo tres puntos por detrás de Mercedes.

En una presentación desde Maranello que solo se pudo seguir de manera telemática, Ferrari presentó en sociedad un prototipo que, básicamente, busca ser menos quisquilloso, más versátil y fácil de conducir que su antecesor. Sobre todo, en las tandas largas de vueltas, el parámetro sobre el que se cimentan las opciones de cualquier estructura. También de la más universal del mundo de las carreras, que sigue siéndolo por impacto y caché, a pesar de no celebrar un título desde hace 16 años (Raikkonen, en 2007).

La llegada de Hamilton es la respuesta que intenta terminar con esa sequía, y en el proceso de seducción del multicampeón de Mercedes intervino directamente John Elkann, el Ceo de la compañía de Il Cavallino Rampante, que se ha involucrado directamente hasta el extremo de desplazarse hasta la sede, para ver el nacimiento del nuevo coche. Supervisar el desarrollo del SF-24 es una forma de presionar a la tropa y prepararla para el aterrizaje del muchacho de Stevenage, una de las operaciones de mercado más relevantes de siempre. Se espera que poco a poco vayan trascendiendo los nombres del personal técnico que se incorporará a Ferrari para afrontar el próximo desafío en las mejores condiciones posibles.

“Este año debemos empezar en el punto en que lo dejamos la temporada pasada, etapa en que estuvimos en cabeza en casi todo momento. La idea es mejorar en todos los ámbitos”, resumió Fred Vasseur, el director de la formación. “El SF-24 debería ser menos sensible y más fácil de conducir para nosotros, que es realmente lo que necesitamos los pilotos”, comentaba Leclerc, después de una sesión de simulador. “Espero que este coche suponga un paso adelante en distintas áreas. Por la impresión que me dio el simulador, creo que estamos donde queremos estar”, remachó.

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