España no logra cambiar su modelo productivo: crecen los servicios pero la industria se contrae | Economía

Frenazo de fin de año. Las ventas del sector servicios aguantaron el tipo y en el conjunto de 2023 avanzaron un 2,7%, pero fueron moderando su ritmo de crecimiento a medida que se acercaba el cierre del ejercicio, registrando un ligero retroceso en diciembre, de una décima. El avance de la facturación industrial, en cambio, entró en terreno negativo hace meses y a lo largo del año pasado acumuló una caída media del 1,6%. Se trata del peor registro desde 2013, excluida la pandemia.

Los resultados, publicados este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE), no solo reflejan una ralentización generalizada de la actividad, muy afectada por las subidas de tipos, las incertidumbres internacionales y la atonía de la economía comunitaria, que ha esquivado por los pelos la recesión técnica —la eurozona solo creció un 0,5% en 2023—. También exhiben la dualidad de la economía española, en la que el dinamismo de los servicios contrasta con el anquilosamiento de la industria.

La facturación de la hostelería fue la que más avanzó el año pasado entre las actividades que conforman el sector servicios, con un crecimiento medio del 11,2%. Esta rama, una de las joyas de la corona de la economía española, y muy golpeada durante la crisis generada la covid, se está beneficiando ahora de la vuelta del turismo y del tirón del consumo interno. El comercio, en cambio, avanzó un tímido 0,8%, aunque hubo mucha disparidad según el segmento: las ventas al por mayor retrocedieron un 4,6%, mientras que los negocios de venta directa y la reparación de vehículos de motor y motocicletas se dispararon un 8,9% y un 16,8%, respectivamente.

Todos los demás sectores que forman parte de la categoría servicios, desde las actividades profesionales, científicas y técnicas hasta las administrativas y las vinculadas a información y comunicaciones, engordaron su facturación en el conjunto del año. La cifra de negocio que más creció fue la relativa a las actividades de agencias de viajes, operadores turísticos, servicios de reservas y actividades relacionadas con los mismos, con un salto del 31,4%. La tasa de ocupación en el conjunto del sector aumentó un 1,9%.

Estos datos reflejan el comportamiento de la economía en el último año. El PIB sorprendió el último trimestre, con un crecimiento del 0,6% pese al encarecimiento de la financiación y la práctica parálisis de la economía europea. En el conjunto del ejercicio, España avanzó un 2,5%, cinco veces más que la zona euro. El consumo de los hogares fue uno de los elementos que más contribuyó a este desenlace, aunque perdió fuelle en los últimos meses de 2023. También aportaron masa crítica el turismo y los servicios no turísticos, como las telecomunicaciones o el transporte.

La inversión no ha ido en la misma dirección. Cayó un 2% trimestral a finales de 2023 y sigue lejos de los niveles prepandemia. El estancamiento de la industria y los mayores costes de financiación son algunos de los factores que están detrás del desplome de cierre de año.

Según los datos publicados este miércoles por el INE, las ventas de la industria se apuntaron en 2023 sus peores registros en años. El sector de la energía, que engloba a la extracción de crudo y otros materiales y la coquería y refino de petróleo —no incluye los suministros—, se dio un batacazo del 19,5% en el promedio del año, en contraste con los espectaculares repuntes de 2021 y sobre todo 2022, cuando la actividad volvió a rodar tras la pandemia. La facturación de bienes intermedios también presentó un descenso significativo, del 8,2%, con la metalurgia y la industria química a la cabeza de las caídas.

Las ventas de bienes de consumo se comportaron de forma muy distinta en función de la rama: disminuyeron un 3,1% en el caso de los duraderos, mientras que los no duraderos avanzaron un 6,9%. Otro dato positivo es el de los bienes de equipo, es decir aquellos que se producen para fabricar otros productos. A lo largo de 2023, la facturación del sector, que incluye desde la fabricación de ordenadores a la construcción naval, creció un 8%.

Baleares lidera las ventas en los servicios

La cifra de negocios del sector servicios aumentó en todas las comunidades, salvo en Madrid, donde retrocedió en promedio un -2,2%. El mayor crecimiento se dio en las Islas Baleares, con un 13,3%. Por detrás van Asturias (7,9%) y La Rioja (7,1%).

El mapa es muy distinto en el caso de la industria: la cifra de negocios aumentó en el conjunto del año en nueve comunidades, con Canarias a la cabeza (7,6%), y cayó en las demás. Asturias registró el mayor descenso (10,7%). Respecto a diciembre de 2022, la facturación industrial retrocedió en hasta 14 autonomías. Desde esta perspectiva, los mayores descensos se produjeron en Asturias (-20,8%), Cantabria (-18,4%) y Navarra (-16,9%).

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