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Leticia Riva Gil, amazona: “La equitación es el único deporte en el que hombres y mujeres compiten por igual” | Deportes

Leticia Riva Gil, amazona: “La equitación es el único deporte en el que hombres y mujeres compiten por igual” | Deportes

Leticia Riva Gil (Madrid, 27 años) es una amazona. Monta a caballo desde niña y, con su yegua Cadum de Champloue, acaba de ganar el Gran Premio de la Ifema Madrid Horse Week (IMHW, celebrada hace un mes). “Es uno de los eventos más importantes de España”, apunta. Una contienda en la que siempre intenta competir y en la que nunca se había coronado. Riva es una de las más de 50.000 amazonas federadas en España. La equitación, al contrario que muchos deportes, tiene una mayoría de representación femenina: el 73% de las personas federadas en 2022 eran mujeres, según detalla el censo del Ministerio de Cultura y Deporte. “La equitación es el único deporte en el que hombres y mujeres compiten en igualdad, con caballos o yeguas indistintamente”.

Pregunta. ¿Cómo valora su victoria en Madrid?

Respuesta. Competir en lMHW es una experiencia única, pues incluye una copa del mundo. No tenemos muchas competiciones así en España. Siempre intento ir, aunque nunca había ganado el Gran Premio. Éramos unos 20 competidores en inicio. Tras un recorrido de 12 saltos, todos los que lo ejecutan sin falta van al desempate, que consta de siete saltos y que se debe hacer lo más rápido posible.

P. ¿Qué tiempo hizo?

R. Lo hicimos en 31,50 segundos. Tenía un plan [de carrera] y contaba que podría estar entre los tres primeros. Cadum es rapidísima. Y yo, muy competitiva.

P. ¿Quién le puso el nombre a su yegua?

R. Normalmente, el nombre lo ponen los criadores. De hecho, su apellido es el de la yeguada donde se ha criado. La compré en Francia con seis años. Ahora tiene 11. Los caballos empiezan en el alto nivel en torno a los nueve años. Con buena salud y buenos cuidados pueden correr hasta los 17 ó 18.

P. Justo al acabar el ejercicio en Madrid, tuvo una caída, ¿qué pasó por su mente?

R. Cuando me vi en el suelo estaba un poco en shock. No esperaba caer. Me levanté, vi que la yegua estaba bien, que yo también y enseguida escuché al locutor dar el tiempo como válido y al público aplaudir. Ha quedado como una experiencia graciosa.

P. ¿Ha tenido algún accidente grave?

R. Tuve uno, pero casi no lo recuerdo. Fue la primera vez que competí, con 12 ó 13 años. No recuerdo nada, solo ir al salto y después, en blanco. Según me han contado, el caballo pasó por encima de mí. Estuve todo el verano escayolada de los dos brazos, con collarín, sin poder apoyar una pierna… Tras ese incidente, mi hermana mayor, que lo vio de lleno, dejó de montar.

Riva valora mucho la conexión que tiene con los caballos: «Tú le conoces y él a ti; sabe cuándo estás bien y cuándo no».ÓSCAR CORRAL

P. Viene de una familia muy ecuestre.

R. Empecé muy joven, desde que tengo uso de razón: creo que empecé a montar a caballo antes que a caminar. Mi padre [Juan Riva] montaba y competía. Mis tíos y mis primos también están en el alto nivel. Tenemos un vínculo familiar con la equitación. Me gusta competir contra mi padre, mi hermano o mi primo. Aunque mi primo es muy muy bueno. Otra cosa buena de que sea un deporte mixto.

P. ¿Cuánto entrena?

R. Tienes que dedicar muchas horas a montar ―cuantas más, mejor― porque es un deporte que requiere mucho feeling y conexión con el caballo. Mi entrenador ahora es Pedro Denis, que es uno de los mejores del mundo, y tengo tres caballos, Cadum, Zamarano y Cona. Intento practicar unas cuatro o cinco horas al día, aunque hay profesionales que están más. En el alto nivel, es difícil de compaginar con otra actividad.

P. ¿Usted lo hace?

R. He montado con dos amigas [María Mesonero-Romanos y María Gil] una marca de camisas de hípica para mujer: Marion Equestrian. Cada modelo se inspira en amazonas relevantes. El nombre de la marca es un homenaje a Marion Coakes, la primera mujer en obtener una medalla olímpica en equitación, en 1968. Antes no se veían tantas mujeres en el alto nivel porque muchas veces dejaban de competir tras ser madre. Ahora, por suerte, no ocurre tanto. Por eso es importante visibilizar los logros femeninos en la equitación. Además, por cada camisa que vendemos, aportamos una parte de los beneficios a la Fundación Caballo Amigo, que realiza una aproximación social con actividades como hipoterapia; es muy bonito ver cómo benefician los caballos a las personas.

P. ¿Se puede vivir de la hípica profesional?

R. Depende del nivel de rendimiento, de los espónsores… Me parece similar otros deportes de competición: hay que pelearlo, pero se puede.

P. Tradicionalmente, se asocia la equitación con una clase social elevada, ¿es un deporte elitista?

R. Creo que no es nada elitista. Es cierto que el alto nivel requiere recursos y, al tener que mantener y cuidar a un animal, no es tan barato como otros. Por suerte, actualmente es más accesible y, por ejemplo, hay clubes donde puedes ir a montar sin que el animal sea tuyo.

P. ¿Qué es lo que más le gusta de ser una amazona?

R. El contacto que tienes con el caballo: tú le conoces y él a ti; sabe cuándo estás bien y cuándo no. También la naturaleza. En cuanto me subo al caballo, los problemas personales, las tensiones y el stress desaparecen. Te olvidas y eso me encanta.

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By Angel Maria Adan

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